Proyectos fallidos
El ciclo o eje dedicado a Proyectos Fallidos, se articula como un dispositivo de indagación teórica y metodológica que desplaza el valor del «éxito» como categoría ordenadora del aprendizaje y la producción cultural. Lejos de entender la falla como un déficit, un error a corregir o un límite paralizante, el programa conceptualiza al proyecto fallido como un campo de potencia epistemológica, un archivo viviente de posibilidades latentes y una herramienta de emancipación pedagógica.
En un contexto signado por la exigencia de productividad, la hipermetrificación de los resultados y la efectivización del conocimiento dentro del sistema educativo e institucional, Proyectos Fallidos propone un gesto de resistencia y desvío. Postula que en la grieta de lo que «no funcionó», de lo truncado o de lo irrealizable, residen las preguntas más agudas sobre la práctica artística, la mediación y los procesos de enseñanza-aprendizaje. El fracaso se desprivatiza —deja de ser una culpa o frustración individual— para convertirse en un materia prima común de investigación colectiva.
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